lunes 13 de septiembre de 2010

La Vespista y el Taxista

Una dama misteriosa recorre la ciudad en una motoneta blanca. Un hombre solitario trabaja con su taxi largas horas cada día. Una noche como cualquier otra, un semáforo en rojo les cruza sus destinos. Rojo, el color de la pasión. Él, con la mirada perdida, la descubre a su lado. Ella, desprevenida, se encuentra con sus ojos. Esa mirada les cambia la vida y todo se detiene por un instante. Pero lo que parece eterno y perfecto se interrumpe con las bocinas de los autos de atrás. El semáforo ya cambió a verde. Arrancan, vacilan, se buscan. Pero el tránsito, como un remolino de lata, los pierde entre colectivos y autos acelerados. Él trata de volver. Ella mira hacia atrás. Pero ya no encuentran más que una calle llena de vehículos anónimos que los rodean. Desesperanzados, se desvanecen bajo las luces incandescentes y se transforman en un punto más que deambula en el mapa urbano. 
La vespista, el taxista y las calles de Buenos Aires ¿Los encontrará el amor en la gran ciudad?

1 comentarios:

Tococh dijo...

Está ya la leí, puede ser? no vale..

Cuántos leen